El movimiento ecologista también necesita del marketing y por eso no debe tener complejos para hacer marketing. Los ecologistas pueden usarlo de la misma forma que Hacienda nos vende la idea de pagar impuestos o los partidos políticos para que votemos sus ideas en campaña.
El cambio climático se resume en una cuestión política. Con una política medioambiental adecuada, las empresas y los consumidores cerraran el círculo de la sostenibilidad. Resumiendo, el marketing ecológico debe crear la imagen de un producto o una empresa respetuosa con el medio ambiente, pero también debe contribuir a educar medioambientalmente a los consumidores. No valen falsas campañas "verdes", que confunden al espectador. Estas últimas están muy de moda, lamentablemente.